Ya han pasado días y sigo encerrada en casa para no contraer la Influenza.
Estoy tan aburrida y tan castrada del maldito bochorno que ni si quiera un refresco sació mi sed.
Así que en cuanto regresé a casa después de entregar mi Documento a mi asesor, tomé el primer libro que estuvo a mi alcance para iniciar la lectura pero... recordé que ya mis libros no estaban conmigo, pues los llevé a mi otra casa en la que tendrían un lugar específico.
No quería iniciar la lectura sin antes recordar algunos libros que dejé e
Sinceramente siento algo dentro de mí, que ni es hambre ni lombrices, sino melancolía por no tener a la mano la Saga de Flores en el Ático para o poder terminar las de Harry Potter o recordar pasajes de Crepúsculo, o como las obras de Marry Higgis Clarck, Robin Cook, Bárbara Delinsky, Jhon Grisham, J. Katzenbach, o algún otro libro de Historia para leer en este tiempo libre que tengo y miren que tengo de sobra...
Me he dado cuenta desde hace ya dos años, que me he convertido en una Bibliófila (persona obsesiva en la lectura, que se devora los libros en cuanto llegan a sus manos), más no en una Bibliómana (persona que tiene muchos libros solo para presumir que los tiene, más nunca si quiera a abierto uno y si lo ha hecho nunca lo ha terminado de leer. Me pregunto: ¿Cuál es el caso de tener un libro en mi biblioteca que ni siquiera leeré?) Aunque bueno, si tengo un poco de Bibliómana porque cuando descurbro las continuaciones de ciertos libros que he leído, me gustaron, están de moda o atrapan mi atención, no me importa gastarme una parte de mi quincena con tal de tener a la mano la colección y no quedarme con las dudas. No puedo estár en paz, hasta no tenerlos asegurados en mi librero esperando en que llegue su turno. Aunque a veces tardo casi una semana en leerlos, trato de leerlos todos y de que cada escena que se presente la visualice.
Mientras hojéo este libro: EL PERFUME de Patrick S. que es el que tomé sin darme cuenta, he recordado que un profesor de literatura en una de las sesiones que nos impartió nos aconsejó leer 24 libros, dos al mes. Mínimo. Sin embargo el año pasado solamente llegué a 21 y desde Enero de 2009 hasta hoy llevo 9 libros. No me cuesta trabajo tomar un libro e iniciar, porque he llevado durante mis 21 años de edad una lectura constante, pero si reconozco que tengo una gran debilidad: cuando quiero leer, necesito un espacio para mi sola en donde nadie tenga que invadirla, pues no lo tolero. Pero a tí, te regalaría mi diario, ese, en el que he escrito tantas cosas de los dos juntos...aquellos que viven en nuestras mentes y que quizá poco a poco vas olvidando...







